La Vida Consagrada Femenina

Preámbulo

Nuestra Arquidiócesis de San Juan es rica en familias y congregaciones religiosas femeninas,  distribuidas en muchas de nuestras comunidades parroquiales, en donde están desempeñando una variedad de ministerios con el propósito de beneficiar al  pueblo puertorriqueño y a la vida de la Iglesia en general.

Estas mujeres consagradas viven en comunidad sus votos o promesas solemnes de pobreza, virginidad y obediencia, por amor al Reino de Dios, en el seguimiento de Jesús.  En medio de una sociedad que poco a poco ha ido perdiendo los valores de la vida cristiana, las religiosas tienen como consigna ser una sola cosa en Cristo;  testimoniar los valores del Reino vivir con y por la Iglesia y ser verdaderos testigos  del Evangelio.

Podemos decir con satisfacción que, desde el 1898, Puerto Rico se ha beneficiado de la  presencia de congregaciones femeninas que han venido desde varios países a poner sus distintos dones y carismas al servicio del Pueblo.  Las primeras religiosas que llegaron, en su mayoría, venían desde España.  Entre ellas  estaban:  las Hijas de la Caridad, las Carmelitas de Clausura, las Religiosas del Sagrado Corazón, las Siervas de María, y las Hermanas de los Ancianos Desamparados.  Más tarde, se unieron congregaciones  educadoras y misioneras de Norteamérica, Europa y Latinoamérica.  Casi a mitad del siglo XX surgieron congregaciones netamente puertorriqueñas, como: las Misioneras del Buen Pastor, las Dominicas de Fátima y las Adoratrices de Cristo Rey entre otras.

A pesar de que actualmente en Puerto Rico existen más de sesenta y seis congregaciones religiosas femeninas, todavía hay mucha ignorancia y falta de información sobre el verdadero significado de lo que es ser religiosa en nuestra sociedad.

A continuación,  ofrecemos  un sencillo material que esperamos ayude en la reflexión personal y comunitaria sobre la vida religiosa femenina.  Con este material pretendemos lo siguiente:

1.       Que se pueda analizar desde la experiencia personal cuál ha sido el aporte de las religiosas a la vida eclesial y social de la Arquidiócesis de San Juan.

2.       Descubrir si al presente las religiosas están  ejerciendo su ministerio donde es más necesario.

3.       Que se conozca  más sobre la vida religiosa femenina, ya que hay muchos mitos y falsas ideas acerca de la vocación religiosa.                                             

4.       Proponer pistas para la promoción vocacional femenina en la Arquidiócesis.

 

VER

 

A.  Experiencia personal y comunitaria:

Estas mujeres de vida consagrada (religiosas) dan su testimonio de vida personal y comunitaria brindando servicios  en favor de la educación y la catequesis;  ayudando en la tarea pastoral;   participando en  las obras sociales;  cuidando de los enfermos en hospitales y asilos;  realizando trabajo misionero en las  parroquias;  atendiendo  a niños, niñas, jóvenes y adultos  con necesidades particulares;  entre otras tantas tareas.

1.       En tu comunidad parroquial, ¿tienen ustedes religiosas realizando algún ministerio?

a.       Si la respuesta es afirmativa, ¿cuál ha sido el aporte de esta(s) religiosa(s) en beneficio de tu comunidad?

b.       Si no has tenido experiencias cercanas, ¿qué nos puedes hablar  sobre tareas que conozcas en las que se refleja el aporte de las religiosas en otras comunidades?

2.       ¿Qué necesidades apremiantes en tu comunidad, que entiendes que debieran ser cubiertas por estas religiosas, no se han cubierto todavía?

3.       ¿Qué sabes de la vida contemplativa de las religiosas?          

 

 

JUZGAR

La identidad y autenticidad de la vida religiosa se caracteriza por el seguimiento de Cristo y la consagración a El mediante los votos.  Este seguir a Cristo se fundamenta, en parte, en las siguientes citas:

Lecturas para reflexión:

1.       Mateo 10, 37 “El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí.  El que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.” 

2.       Marcos 8, 34-35 “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.”

3.       Lucas 17, 33: “El que sacrifica su vida la hace renacer para la vida eterna.”

4.       Perfectae Caritatis 1:  “Desde los comienzos de la Iglesia hubo hombres y mujeres que intentaron, con la práctica de los consejos evangélicos, seguir con mayor libertad a Cristo e imitarlo más de cerca.  Cada uno, a su manera, vivió entregado a Dios.  Muchos por inspiración del Espíritu Santo vivieron en la soledad, o fundaron familias religiosas que la Iglesia reconoció y aprobó gustosa con su autoridad.” 

 

Misión y Vocación

Si el origen de la vida religiosa está en el deseo de seguir más de cerca a Cristo, la razón de ser de las familias religiosas hay que buscarla también en torno a ese mismo motivo.  Los fundadores se inspiraron en algún aspecto de la vida de Jesús y de María, o en alguna necesidad apremiante de la época que les movió a establecer, con aprobación eclesial, una familia religiosa que se ajustara a las condiciones del Evangelio.

El carisma fundacional es un don o regalo que Dios otorga a una persona o grupo con el fin de brindar un servicio específico a  la Iglesia.   Cada congregación religiosa femenina existente en la Arquidiócesis de San Juan, hace florecer en la Iglesia estos carismas, según el espíritu de sus fundadores. 

Contesta:

1.       ¿Cuáles son hoy las urgencias particulares de la vida consagrada para realizar un mejor  servicio en la Iglesia y en el mundo?

 

“La vida consagrada, como don del Espíritu Santo a la Iglesia (...), ha de ser siempre evangelizadora para que los necesitados de la luz de la fe acojan con gozo la Palabra de salvación (...). La Virgen María es modelo de vida para los consagrados y apoyo seguro de su fidelidad...”  (DSD 85) Las religiosas, a la manera de María, han de expresar su consagración en su autenticidad de vida mostrando gozo por su entrega a Dios en el servicio de sus hermanos y hermanas.  Contesta:

1.       ¿Cómo entiendes que la Iglesia Jerárquica y los laicos católicos ven la vida consagrada femenina?

2.       ¿Cómo crees que los no católicos ven la vida consagrada femenina?

3.       ¿Cómo se ve a sí misma la vida consagrada? (Para ser contestado por personas consagradas.)

En la vida consagrada femenina se reflexiona hoy sobre la cuestión de la mujer, su vocación y su tarea en la Iglesia y en la sociedad.  “Las mujeres, particularmente las consagradas, tienen una misión insustituible en la Nueva Evangelización.  Urge fortalecer su participación en los diversos sectores de la vida eclesial, incluidos los procesos en que se elaboren las decisiones, especialmente en los asuntos que les conciernen directamente.” (EA 43;  Carta pastoral “Paz y Bien” 33)

En el mundo de hoy urge que las consagradas estén disponibles para asumir dentro de la Iglesia particular puestos de vanguardia en la tarea evangelizadora.  Esto sólo es posible si obispos, sacerdotes, diáconos y laicos conocen, valoran y estimulan la teología de la vida religiosa. (cf EN 69)

 

 

Contesta:

1.       A tu entender, ¿cuáles son las oportunidades que la Iglesia  ofrece a la mujer religiosa para asumir puestos de responsabilidad en la tarea evangelizadora?

2.       A tu entender, ante la disminución de personas que deseen optar por este estilo de vida, ¿a qué se debe que surjan menos vocaciones en Puerto Rico?

 

Valores espirituales de la  vida religiosa:

Cita para reflexionar:

Perfectae Caritatis 6:  “Los que profesan los consejos evangélicos busquen y amen ante todo a Dios y procuren con afán fomentar en toda ocasión la vida escondida con Cristo en Dios (cf Col 3,3), de donde fluye y se urge el amor al prójimo para la salvación del mundo y la edificación de la Iglesia.  (...) Deben cultivar con asiduo empeño el espíritu de oración y la oración misma (...) Tengan, ante todo, diariamente en las manos la Sagrada Escritura, a fin de adquirir, por la lección y la meditación de los sagrados Libros, ‘el sublime conocimiento de Jesucristo’ (Fil 3,8).  Celebren, de corazón y de boca, según la mente de la Iglesia, la sagrada liturgia, (...)  el sacrosanto misterio de la Eucaristía, y sacien su vida espiritual en esta inagotable fuente.

Alimentados así en la mesa de la ley divina y del altar sagrado, amen fraternalmente a los miembros de Cristo, reverencien y amen con espíritu filial a los pastores, vivan y sientan más y más con la Iglesia y conságrense totalmente en la misión de ella.” (Perfectae Caritatis 6)

 

Contesta:

1.       ¿Cómo te gustaría que esta espiritualidad trascendiera en la Iglesia, especialmente en tu caso como persona bautizada y en tu comunidad parroquial?

2.       ¿De qué manera entiendes que  podría darse un intercambio de dones para renovar el dinamismo espiritual y apostólico de cada bautizado?

ACTUAR

Habiendo reflexionado a la luz del Espíritu Santo sobre la vida religiosa femenina, problamente habrás constatado que este carisma es un hermoso regalo de Dios a su Iglesia. De ahí  la importancia de que todos en la Iglesia oremos constantemente para que surjan mayores vocaciones para la vida consagrada femenina.

Nuestro actual Arzobispo, Monseñor Roberto González, OFM, en su Carta Pastoral “Paz y Bien”, se expresa sobre esta necesidad de la siguiente manera:  “En Puerto Rico, como en muchos países del mundo, resulta urgente la promoción de las vocaciones al sacerdocio y la vida consagrada.  Reconozco que es tarea de todos el cultivar un ambiente propicio para la respuesta generosa al Señor. (..)  Recae una especial responsabilidad en los obispos y presbíteros de estimular las vocaciones mediante la invitación personal y, principalmente, por el testimonio de una vida de fidelidad, alegría, entusiasmo y santidad.” (Carta Pastoral “Paz y Bien” IV.16)

Si bien es cierto que cada congregación religiosa tiene sus propios promotores vocacionales, y que   también se promueve la vida religiosa a través de  la Comisión de Promoción Vocacional de la Conferencia de Religiosos de Puerto Rico (PROVOC), no podemos descansar únicamente en estos  esfuerzos particulares.  La Iglesia reconoce que “es tarea de todos”.  Esto  obliga a que toda la Iglesia esté atenta y dispuesta a promover e incluso recomendar personas con  inclinación vocacional. 

Quisiéramos que compartieras con nosotros tu parecer y tus sugerencias sobre esta necesidad apremiante de que surjan más vocaciones  para la vida consagrada femenina.

 

En espíritu de oración y con tu corazón abierto a los impulsos del  Espíritu Santo, contesta lo siguiente:

1.       ¿Cómo podría cada congregación enfrentar  los retos de la sociedad en cuanto a la promoción de la vida religiosa femenina?

2.       ¿Qué nuevos  criterios de selección de candidatas propones?

3.       ¿Qué tipo de formación requieren las jóvenes que hoy ingresan a la vida religiosa para enfrentar los desafíos y permanecer fieles a su propio carisma?

4.       ¿Qué nuevas estrategias propones para la promoción vocacional femenina a nivel arquidiocesano y a nivel parroquial, para estimular en las jóvenes una entrega generosa al Señor?

 

Queremos agradecerte tu tiempo y el valioso esfuerzo que has puesto en ofrecernos tu opinión, tus aportes y, sobre todo, tus oraciones, que serán de gran ayuda para que las personas de vida consagrada entremos en un proceso de renovación de nuestro propio carisma, para que éste continúe siendo un signo de esperanza en la Iglesia.

 


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